marzo 25, 2006

Donde nada pasa hay una pista de aterrizaje para el desastre (Parte 7)

Después de vestirse rápidamente, Ruzena abrió la puerta sin idea alguna de quien podría estar tocando.

-Hola… ¿te puedo ayudar en algo?...- Ruzena miro inquisitivamente a la chica que tocaba la puerta-… tu eres… No me digas, se quien eres-
- No, no sabes quien soy, solo me has visto un par de veces y no es lo mismo-
-Bueno, si te he visto…. ¿No eres la chica del estanquillo?-
-Si, como sea… te traje tu estupido Blesk-
-¿El Blesk? No entiendo, jamás he solicitado el servicio a domicilio-
-Pues jamás lo has solicitado porque no lo tenemos, es cortesía del Sr. Olivares, como no has ido por el en dos días me envió a espiar a tu casa con el pretexto de traerte el Blesk-
-Vaya, eres discreta…-
-Es la verdad, toma tu Blesk que tengo una vida que atender-

Ruzena vio el cuerpo delgado y pálido de la chica, una cicatriz le atravesaba el brazo y sus uñas estaban mal pintadas…en ese momento Ruzena deseo ser otro tipo de mujer, mas que otro tipo de mujer, deseo ser más joven, como ella. Tener a donde ir después de pasar el día lavando la ropa, dejar de quejarse por todos sus errores, minimizarlos, olvidarlos.

-Oye espera, te voy a dar una propina-
-No te preocupes, déjalo así-
-Bueno, al menos dime como te llamas-
-Nora-
-Que hermoso ¿Sabes que se significa?
-Mmm…No tengo idea, suena como a algo frutal… de todas formas no creo que importe tanto-
-Claro que importa, los nombres son como estigmas que nos mantienen marcados de por vida-
-¡Eso suena horrible!-
-Eso decía mi madre que también se llamaba Ruzena-
-Entonces tu madre te estigmatizo con su propio estigma-
-Tienes razón, son tonterías-

Ambas guardaron silencio, Nora porque ya no le parecía tan mala la idea de la propina y Ruzena por miedo a decir algo que la ahuyentara.

-¿Para donde vas? Porque yo voy de salida y te puedo llevar- mintió Ruzena finalmente
-Voy para el centro, a un café-
-¿Vas al café Hera?
-Si… ahí trabaja mi hermano y mi "Cerati"…- Nora bajo un poco la mirada, ni siquiera estaba tan conciente de lo que salía de sus labios.
-¿Tu "Cerati"? ¿Que es eso?-
-Nada, nada- rió sosamente- así le digo al chico que trabaja ahí… digamos que en todo el mundo no hay quien me ignore más encantadoramente… ja, soy una idiota.
-¿Estas enamorada de él?
-No, pero si el me lo permitiera, seguramente lo haría-